¿Qué es una Lactasalus? y por qué pienso que toda madre se merece una.

Updated: Oct 20, 2020


La Lactasalus, una profesional con amplios conocimientos y experiencia en lactancia y cuidados del bebé, aporta el sostén necesario para que la mujer transite el posparto inmediato con el máximo apoyo y le proporciona herramientas para maternar con plena autonomía y confianza en sí misma


La maternidad implica un cambio a muchos niveles en la vida de una mujer. El más evidente es la transformación física que cualquiera puede percibir cuando una mujer está embarazada. Pero esa barriga no es más que la primera de las transformaciones. La siguiente es el parto, cuya intensidad deja una huella profunda. Tras nueve meses de gestación llenos de ilusión y expectativas, y un parto que es una experiencia única para cada persona, las madres llegamos a casa con nuestro bebé y debemos afrontar una nueva y compleja etapa: el posparto. Es un período del que no se cuentan detalles y que es muy difícil de comprender hasta que no se vive.


(4 de marzo de 2017: #MiPequeñoHungarito con dos días de vida. A mí me costaba horrores levantarme de la camilla en el hospital, así que papi se encargaba completamente de los cuidados del bebé)


¿Qué ocurre durante el posparto?


El posparto es, según la RAE, el “período que transcurre desde el parto hasta que la mujer vuelve al estado ordinario anterior a la gestación”. Lógicamente, volver a este estado anterior (algo acaso imposible, pues en realidad nunca volveremos) requiere mucho más que la cuarentena, pero sí que es en el posparto inmediato cuando las mujeres nos enfrentamos a un sinfín de cambios físicos y emocionales para los que, en la mayoría de ocasiones, no hemos tenido la oportunidad de prepararnos.

(7 de marzo de 2017: primer día en casa.)


En el plano físico, empezamos la recuperación del embarazo y el parto. Nuestro cuerpo se recoloca poco a poco, y podemos sentir y observar toda esta vuelta al lugar original. Los puntos, sean donde sean, están tiernos y pueden molestar o doler. La misma higiene diaria puede convertirse en algo tremendamente complicado. Además, en este momento el bebé es una extensión de nuestro propio cuerpo. Así lo notan ellos, que necesitan un contacto constante con su mamá. Y esto puede resultar difícil de gestionar tanto física como emocionalmente.


También en el plano emocional, las puérparas nos enfrentamos a un complejo proceso de autoreconocimiento, de encuentro con nuestro bebé y de reconstrucción de nuestra familia. Nosotras mismas ponemos a prueba nuestra capacidad como madres y nos examinamos con la máxima severidad. Nos enfrentamos a una realidad que hemos estado proyectando y que no siempre cumple nuestras expectativas.


(En esta foto #MiPequeñoHungarito tenía 4 días. Era el primer día en casa y yo, con los puntos de la cesárea sólo conseguía sentarme en este sillón eléctrico que se alzaba hasta una altura en la que yo no tenía que hacer ningún esfuerzo para sentarme. Bendito sillón feo...)


A todo esto hay que añadir nuestro trabajo principal durante el posparto, que es el cuidado del bebé. Debemos cuidarlo y al mismo tiempo aprender cómo hacerlo, no sólo porque es una tarea que no hemos hecho antes sino también porque cada bebé es único y nosotras todavía no sabemos cómo es el nuestro. Quizá es un bebé muy comilón, quizá no; quizá se agarra al pecho perfectamente a la primera, quizá no; puede que duerma como un lirón en cualquier sitio, si bien lo más habitual es que no sea así. Estaremos pendientes de cuánto sube de peso, cada cuánto hace caca, ¡¿de qué color es?!, cuándo podemos bañarlo, cómo lo hacemos, cómo cuidamos su piel, cuando establecemos una rutina para ir a dormir… No hace falta decir que esto requiere una dedicación completa que compaginamos con el posparto, también único para cada una.


(6 de abril de 2017: #MiPequeñoHungarito con 1 mes de vida)


Muchas mujeres nos encontramos de manera abrupta con todos estos cambios y esto afecta negativamente en nuestro maternaje. La frustración, el cansancio y la sensación de vulnerabilidad pueden perjudicar la manera como desearíamos maternar e impedir que disfrutemos de ello. De ahí que algunas mujeres durante el posparto necesitemos apoyos externos como el que ofrece una Lactasalus.


Establecer la lactancia


Una de las funciones primordiales de la Lactasalus es ayudar con el correcto establecimiento de la lactancia, ya sea materna, materna diferida, artificial o mixta. Lo fundamental como madres es que maternemos como deseemos maternar y que tengamos el apoyo necesario para sacar adelante la lactancia que escojamos.


(Ojeras, granitos, papada... cansancio inexplicable pero felicidad a tope. Así fueron las primeras semanas...)


Si nuestro deseo es amamantar, una Lactasalus nos ayudará a conseguir que el agarre, la succión y la posición sean adecuados, hacer extracciones correctamente con el sacaleches y superar dificultades que pueden surgir en la lactancia materna, como por ejemplo una anquiloglosia. Sabrá si es necesario usar pezoneras o relactadores y cómo introducirlos o dejar de usarlos. Sus conocimientos la convierten en un apoyo indispensable para evitar interferencias en la lactancia y nos dará las herramientas para que la lactancia progrese.


Si optamos por la leche de fórmula, la Lactasalus nos enseñará a preparar y dar correctamente el biberón, teniendo en cuenta el buen desarrollo de la boca y la protección del sistema digestivo del bebé.


El establecimiento de la lactancia es fundamental para que se cree un fuerte vínculo entre la madre y el bebé.


El rol de la Lactasalus


Una Lactasalus es una figura de apoyo y acompañamiento a la mamá y al bebé. En primer lugar, ayudará a la mujer embarazada a preparar su plan de parto y a organizar el posparto. Una vez nazca el bebé, irá a casa con ellos los días que sean necesarios una vez salgan del hospital, habitualmente entre cinco y diez, hasta que la mamá se sienta recuperada, fuerte y capacitada para cuidar del pequeño y de sí misma sin ayuda profesional.


En esos primeros días, la Lactasalus ayudará a la madre en las tomas para conseguir una succión correcta, con el objetivo de que mamá y bebé disfruten de la lactancia. Puede asesorar a la familia para colechar o cohabitar. Si prefieren que el bebé duerma en su propia habitación, pueden quedarse con él por las noches y llevárselo a la mamá cuando necesite comer. De esta manera, la mamá puede descansar y coger fuerzas para afrontar el día.


Las Lactasalus también pueden asesorar a la mamá en cuestiones como el porteo, que facilita el descanso, así como acompañarla en las primeras salidas, ya sea al médico, a hacer gestiones o simplemente de paseo o a una cafetería para ayudarla con el pecho o el biberón y que no tenga que enfrentarse sola a estas primeras veces fuera de casa con el bebé.


Además de la presencia en casa durante los primeros días, el asesoramiento de la Lactasalus puede mantenerse a distancia o con visitas puntuales hasta los dos años que suele durar el posparto. Sus conocimientos en materia de alimentación complementaria y BLW así como en primeros auxilios son fundamentales para seguir guiando a las mujeres en su maternaje. Otro de los momentos clave en los que suele ser muy necesaria su ayuda es en el destete, ya sea una decisión o una obligación por las circunstancias que sean. La Lactasalus puede proporcionar estrategias y herramientas para que madre y bebé pasen por este proceso de la manera más respetuosa para los dos y ayudar a transitar el duelo de lactancia si el destete no ha sido decisión de la madre.



El objetivo de este acompañamiento es procurar por el bienestar de la madre, para que ella pueda encargarse del bebé en plenas facultades. Por eso la Lactasalus trabaja para potenciar el vínculo mamá-bebé. Lejos de interferir en la creación de este vínculo, su proceder respetuoso permite a la mujer encontrarse bien y le proporciona las herramientas, soluciones y ayuda que necesite para mejorar el encuentro consigo misma, con su bebé y con su entorno en esta nueva etapa, garantizando que se sienta fuerte para maternar sola.


(30 de abril de 2017: con #MiHúngaroFavorito y #MiPequeñoHungarito que ya casi tenía 2 meses yo ya empezaba a dormir en nuestra cama)



Redacción de Aitana Montaner para Lactasalus

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