¿Cuándo puedo empezar a enseñarle otro idioma a mi hijo?

Ésta es una de las preguntas más frecuentes en los grupos de mamis en los que estoy.


Aquí en Budapest somos muchas las madres que venimos de fuera y por tanto, tenemos que manejar un mínimo de 2 idiomas en nuestro día a día. Nuestro idioma nativo en el hogar, y el húngaro o inglés en la calle. Digo inglés porque también la mayoría de nosotras (por no decir todas) llegamos a Hungría sin saber nada de húngaro. Así que, en muchos de los casos sobrevivimos gracias a los conocimientos de inglés que tenemos. Al menos, durante un tiempo.


Nuestra realidad entonces implica la necesidad de integrar idiomas que tal vez no nos hubiéramos planteado nunca. Por ejemplo, en mi caso el húngaro. Y ¿cómo no va a ser así si el padre de mi hijo es húngaro? Y aunque no fuera así, vivimos en Hungría y no concivo estar en un país del que mis hijos no conozcan el idioma.


Sin embargo, también entre las mamás que residen y maternan en sus países de origen, hay un gran interés y curiosidad sobre cómo introducir más idiomas en casa en edades tempranas. Tal vez no tanto por necesidad, sino como opción de crianza. A mí, personalmente me parece que invertir en la enseñanza de idiomas es siempre beneficioso.


Pero, ¿qué pasa con aquellas familias que quieren pero no se sienten preparadas para introducir otros idiomas? A veces no tenemos el tiempo, otras veces no tenemos la energía o el conocimiento, y otras veces tal vez no tengamos los recursos económicos que necesitamos para implementar idiomas adicionales.


Pues bien, en mi opinión siempre hay algo que podemos hacer para favorecer que nuestros niños aprendan otros idiomas. Se necesita constancia y tiempo de calidad, pero me atrevería a decir que en la gran parte de los casos su coste va a ser nulo o muy bajo. Al igual que con nuestra lengua madre, lo que haremos es exponer a nuestros peques a diversos inputs. Para que la integración de una lengua adicional sea efectiva, podemos hacer exactamente lo mismo que con nuestra lengua materna. ¿Esto qué significa?

  • Desde el juego (juegos de rol, títeres, muñecos, ...)

Podemos dedicar unos minutos/horas al día (dependiendo de la edad del niño) para jugar en otro idioma. Hay familias que incluso dedican un día entero. A mí me gusta más relacionar un tipo de juego con un idioma y no un día entero. Por ejemplo, a coches jugamos en inglés. O al escondite...

  • Desde la lectura:

Al igual que leemos a nuestros peques en español, podemos leerles cuentos en otros idiomas. Cuando son bebés, los libros de imágenes o las fichas con imágenes funcionan muy bien. Para los cuentos, recomiendo comprar títulos originales y no traducciones de las versiones en español u otros idiomas. Tampoco recomiendo traducir: gato- "cat" cuando jugamos con fichas. ¿Por qué? Porque no es así como aprendemos idiomas. Ya tienen el estímulo visual (la imagen) y no necesitan traducción. Los idiomas se aprenden en un contexto natural, en el que no vamos traduciendo nada. Además, los niños 0-7 no lo necesitan. Sobre todo cuando hay imágenes, sonidos o gestos que lo acompañan.

  • Desde las aficiones.

Al igual que con el juego, podemos optar por hablar en otro idioma que no sea la lengua materna, y pasar el rato que dure esa actividad utilizando la lengua meta. Podemos cocinar o recoger el cuarto, pintar, vestirnos, etc.


Yo cursé un máster en la enseñanza del inglés como lengua extranjera. Hasta 2018 y durante 10 años, estuve trabajando en escuelas internacionales en varios países como maestra de ESL, español como lengua extranjera e incluso francés como lengua extranjera. En casa, hablamos 4 idiomas (inglés, húngaro, español y catalán). Mi marido además habla alemán. Y yo francés, italiano y algo de birmano ;) Me atrevo a decir que puedo hablar desde una perspectiva tanto formativa, profesional como también personal.


De todas formas, cada familia es diferente y cada niño es único y siempre deberemos tomar una decisión que tenga en cuenta nuestra realidad y la de nuestros niños.

Otras opciones que sí implicarían un gasto en la economía familiar pero igual de válidas son:

  • contratar a una persona que pueda dedicar tiempo a nuestros hijos en la lengua meta.

Una canguro, aupair, educadora infantil, etc.

  • apuntar a nuestros niños a clases en grupo.

Yo personalmente de 0-7 años no los llevaría a clases particulares como tal. Elegiría un grupo en el que se aprenda a través del juego o la música.


Entonces, ¿cuándo es mejor empezar?

La respuesta estándar suele ser: "Cuanto antes mejor" PERO cualquier momento es bueno si no se ha podido hacer antes. Es decir, no dejemos de enseñar un idioma porque pensemos que llegamos tarde.


Así que, si estás pensando en integrar un nuevo idioma en tu familia, hazlo. Seguro que con el tiempo agradecerás haber empezado. Sin importar cómo o cuándo.


Cuéntame, ¿cuál ha sido tu experiencia la integración de otros idiomas en casa?

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